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MENSAJE DEL DIRECTOR

DOMINGO 16  ORDINARIO

Pbro. Jorge Antonio Luna Casillas

 

Es posible unir en la práctica la vida contemplativa y la activa, simbolizadas en dos hermanas. Así  lo hizo la Virgen Santísima.

 

  

 Efectivamente en la iglesia de Dios hay dos vidas: la vida contemplativa y la vida activa, simbolizadas en las dos hermanas Martha y María. Existen religiosos y religiosas que sólo se dedican a orar y otros y otras que se dedican a las misiones, hospitales, orfanatos, o a la vida parroquial, atendiendo las necesidades espirituales de los fieles. El mismo pueblo cristiano tiene que dedicarse a la vida activa. Pero este pasaje del Evangelio en que se exalta la vida contemplativa de María, queda completamente ilustrado por los siguientes pasajes: Abraham intercede ante Dios, casi hasta la necesidad, por Sodoma y Gomorra. Josué detiene el sol y alcanza la victoria, gracias a la oración de Moisés. En los hechos de los Apóstoles se narra también cómo san Pedro estaba encarcelado, mientras que los fieles hacían oración incesante  por él. Un ángel llega en la noche a librarlo de sus cadenas y a darle la libertad. Las cadenas se encuentran el día de hoy en la iglesia San Pedro, en la ciudad de Roma.  Jesucristo por su parte nos enseña que hay una clase de demonios que sólo sale con la oración y el ayuno. Y nos enseña: “Velen y oren para no caer en la tentación “.

San Pablo por su parte, tiene este pasaje en la epístola a los Romanos: “En efecto, yo puedo querer hacer el bien, pero no puedo realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero; y si hago lo que no quiero, ya no soy quien lo hace, sino el pecado que habita en mí Descubro, pues, en mí esta realidad: cuando quiero hacer el bien, me encuentro con el mal. Y aunque en lo más íntimo de mi ser me agrada la ley de Dios, percibo en mi cuerpo una tendencia contraria a mi razón, que me esclaviza a la del pecado, que ésta en mi cuerpo. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, esclavo de la muerte? ¡La gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nuestro Señor!

Gracias a esos pasajes, entendamos que no hemos de despreciar la vida contemplativa, y la unión con Dios por medio de la oración.

La oración es la única fuerza que nos puede obtener la gracia de Dios para hacer el bien y evitar el mal. No podemos ser buenos sin Dios. 

EVANGELIO DEL DÍA

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